” BAGRES DE MAR ENTRE AMIGOS EN EL GUAZU”
22/nov/2012
Una de las más grandes fortunas que me está entregando desde hace años el realizar este querido programa del Semanario del Pescador, sin dudas es la gran cantidad de buenos amigos que uno va cosechando a través del tiempo, de esta manera fue que Ricardo Suarez de Hurlinghan me escribió un correo felicitándome por el programa de tv y la pagina del Semanario.

Después de un par de correos y de coincidencias entre nosotros, lo invite a pescar en alguna salida de las que realizamos para filmar nuestro programa, por supuesto que Ricardo acepto la invitación y se vino a pescar con nosotros en compañía de su hijo Nicolás, por mi parte en esta oportunidad me acompañaba Horacio Palacios, quien al igual que Ricardo y Nicolás nunca habían probado la pesca del bagre de mar en la zona del Guazú.

Nos reunimos entonces en el Recreo Keidel muy temprano y fue un verdadero placer el conocer personalmente a los Suarez, motor en marcha entonces salimos aguas abajo del Guazú, llegando en apenas unos minutos frente al muelle del Helgue en donde decidí fondearnos en una profundidad de unos treinta metros, armamos nuestros equipos y realizamos un encarne generoso de anchoítas, aletas y tentáculos de calamar.

Apenas pasados unos quince minutos Nicolás registro su primer pique y captura de bagre de mar, bajo la atenta mirada de su padre, la lucha fue bastante dura contando que tenia mas de cien metros de monofilamento fuera del reel un plomo de más de trescientos gramos, toda el agua en contra y una pieza que no quería darse por vencida, después de unos minutos de sufrirla Nicolás subió a bordo su primer bagre de mar el que acuso en la balanza cuatro kilos.

Tras esta captura en mi equipo registre dos piques y capturas pero tratándose en primer lugar de un bagre amarillos y después de un bagre blanco que también suelen tomar anchoítas y calamar como así también se dan capturas de pati y armados con este tipo de carnadas, llego el turno de Horacio para poder sentir toda la potencia de un bagre de mar en la punta de su caña, con una lucha también importante y realizando un par de pausas, logramos subirlo a bordo acusando en la balanza unos dos kilos, hasta el momento con Ricardo nos mirábamos y estábamos muy satisfechos por las capturas pero faltaban las nuestras.

Nicolás recibió su segundo pique seguro y firme de bagre de mar concretando la captura con un segundo ejemplar de dos kilos y medio, en esta oportunidad mi caña estaba acusando pique por lo que tense el monofilamento cañando firmemente un par de veces, logrando de esta manera de asegurar la pieza la que después de unos minutos llego bordo y acuso tres kilos y medio de peso, el sol del mediodía nos sorprendía en pleno Guazú bajo la toldilla de Buen Estilo compartiendo el almuerzo y unos buenos refrescos, cabe recalcar y recomendar de no olvidarse gorros, protector solar y si no se tiene toldilla tratar de improvisar con una buena sombrilla para procurar la sombra necesaria.

Tras mi captura Ricardo se trabo en lucha con un buen ejemplar que le dio buena pelea y al cual disfruto al máximo siendo para el también su primera experiencia en este tipo de pesca y captura, la que acuso en la balanza los dos kilos pasaditos, si bien los pique no erran uno tras otro no nos queríamos mover para no perder la oportunidad de trabarnos en lucha con los cabezones como vulgarmente les digo a los bagres de mar, la caña de Horacio marco un pique muy bueno y tras clavar la pieza empezó su lucha con el pez, el agua en contra y los más de quinientos gramos de plomo, si quinientos gramos de plomo, porque nos cambio el viento el rio entro en bajante y los plomos quedaban volando en el agua sin hacer fondo, tal es así que en mi caso estaba pescando con dos plomos de trescientos cincuenta gramos, para lograr tener respuesta efectiva de pique, pero regresando a la captura de Horacio, fue prolongada y no era para menos el ejemplar una vez a bordo marco en la balanza cinco kilos de pura potencia.


Promediando la hora de regreso mi caña marco un buen pique, tome la caña y después de asegurar con varios cañazos la pieza comenzó una lucha impresionante, desde el mismo momento de sentirse pinchado por el anzuelo el pez comenzó a cabecear y a querer escaparse sin detenerse en esta acción, realmente parecía que traía una bolsa de cemento del fondo, llegue a pensar que el reel o la caña no me aguantarían, pero el paso de un gran buque y su marejada posterior hicieron que el pez cabeceara con mas potencia casi saliendo a superficie y ahí fue donde el monofilamento no aguanto y se corto justo en el mosquetón, pero o casualidad al toque Ricardo Y Nico tuvieron pique en sus cañas, ahí me di cuenta de todo cuando estaba trayendo el Cabezón se enredó con las cañas de Ricardo Y Nico por lo que además de mis plomos estaba trayendo también los de ellos, es decir alrededor de dos kilos de plomos mas el pez en lucha, mi teoría se comprobó cuando Ricardo Y Nicolás pudieron sacar sus brazoladas que venían enredadas entre si y también con la mía, mis plomos y el cabezón que marco los tres kilos y medio.

Promediando las 17:00 horas y con siete buenos cabezones a bordo dimos por concluida esta jornada de pesca, que nos brindo la oportunidad de hacer nuevos amigos, compartir nuestras anécdotas, nuestras vivencias y que sin dudas va a quedar grabada en nuestras menorías para siempre, mas aun en el caso de mis tres acompañantes que vivieron su primera experiencia de pesca de bagres de mar en aguas del Guazú.

Agradecemos a: La Estación del Pescador y a Tono Ciliberti por las carnadas Recreo Keidel Guardería y Bajada de Lancha A Horacio Palacios, Ricardo y Nicolás Suarez por acompañarnos en esta jornada de pesca |
Luis María Bruno
Semanario del pescador