LA PESCA NOCTURNA EN ESPIGONES DEL MEDITERRANEO ESPAÑOL
25/abr/2008
Lejos queda ya el apacible verano y su abundancia. Sin embargo el final del otoño y el invierno también nos pueden deparar mágicas veladas. De noche en un espigón rocoso a la luz de un candil se pueden realizar magníficas pesqueras de congrios, morenas, escórporas, cabrachos, meros, brótolas, pulpos, calamares y si la suerte acompaña, papa lubina y algún sargo crecidito. Es una pesca en ambientes hostiles que es mejor realizar acompañado, pescamos para divertirnos y lo primero es la seguridad.
El cebo
Lo primero que tendremos que hacer es surtirnos de los cebos adecuados, la sardina y el calamar son estupendos para estas especies. Las sardinas las dispondremos en un recipiente con capas de sal gruesa y eliminaremos el líquido que se va acumulando en el fondo, en 48 horas habrán tomado cierta consistencia y el aguante que presentan, una vez prendidas en el anzuelo, es mucho mayor lo que permite incluso cortarlas de un tamaño similar a éste.
El calamar cuanto más fresco mejor. Un cebo muy apetitoso es un calamar entero relleno de sardina, posee todos los elementos necesarios para resultar irresistible. Una gamba o navaja también puede depararnos buen resultado.
Hay que "clavar" contundentemente para que el
congrio tenga menos posibilidades de soltarse
El Equipo
El equipo ha de ser robusto ya que nos enfrentamos a poderosos adversarios sobretodo cuando se trata de congrios entrados en kilos.
La caña:
Una caña de surfcasting de fibra de vidrio nos irá estupendamente para cansar pronto al animal. No está de más sujetar bien la caña con un soporte, un congrio enfadado o un golpe de mar nos puede estropear más de un día de pesca. Un cascabel o starlite en la punta nos permitirán detectar el momento de la picada.
El carrete:
Es recomendable utilizar como mínimo un tamaño 6000 con el freno bien regulado, si le permitimos sacar línea muy fácilmente corremos el riesgo de que se encueve perdiendo la pieza en la mayoría de los casos y si va demasiado duro se puede partir el sedal con algún tirón brusco. Un tamaño mayor nos facilitará las cosas si topamos con “el congrio”.
El sedal:
Si es monofilamento no utilizaremos uno menor a 0,50 o incluso más grueso, si hablamos de trenzado o fusionado lo ideal sería utilizar uno que resista por lo menos 20 kilos. El trenzado o fusionado al tener mayor resistencia con menor diámetro nos permite lances más largos si fuera menester, también su rigidez nos permite controlar mejor al animal y evitar que se encueve.
El bajo de línea:
Un plomo de 120 gramos nos permitirá llevar nuestro cebo al fondo sin que la corriente lo afecte demasiado. El emerillón a ser posible giratorio de buen tamaño y calidad. El anzuelo como mínimo del nº 1/0 pudiendo aumentarlo hasta el 4/0 o incluso 6/0 para más seguridad, con cordal acerado ya que su poderosa dentadura nos cortará un bajo de monofilamento muy fácilmente. Substituir el anzuelo por una potera nos dará más opciones en el clavado pero también aumentan las posibilidades de enganchones no deseados en el fondo.
En zonas con abundante calado o entre rocas mucha gente substituye la caña, carrete y el sedal por un grueso cordel. Deslizan el aparejo en las oquedades entre rocas o perpendicularmente en las paredes de un puerto, es una gozada notar la picada directamente en mano, sobretodo la del congrio que recuerda a un ligero calambre, cuando la picada es franca o se desliza la línea es el momento de clavar con energía.
Salabre, guantes y desanzuelador: Es indispensable, muchas de estas especies son potencialmente peligrosas, un congrio o una morena pueden infligir graves daños con su mordedura e infecciones importantes, otras como la escórpora son venenosas y un pinchazo puede llevarnos al hospital. Si recibimos un pinchazo de una escórpora o de un pez araña un primer auxilio puede ser el aplicar calor con la punta de un cigarro a la herida, el calor amortigua el efecto de algunos venenos, pero siempre sin olvidar visitar al medico lo antes posible.
Elección del enclave:
Espigones de grandes rocas o puertos pesqueros son enclaves ideales, refugio y comida para este tipo de peces. Entre las grandes piedras se cobijan de los depredadores y a la vez se alimentan de otros peces más pequeños, pulpos y gambitas. Los restos de pescado de las flotas pesqueras que van a parar al agua son buscados cada noche también por estos peces que actúan como carroñeros oportunistas. Si existe calado suficiente no hace falta lanzar excesivamente lejos, es posible que se encuentren literalmente bajo nuestros pies. Si la zona presenta iluminación artificial como puede ser una farola es positivo inspeccionarla a conciencia, la minitalla es atraída por la luz y a su vez ésta atrae a calamares y otros depredadores. Tampoco olvidemos aquel lugar donde hemos tenido capturas, un refugio es tan bueno para su huésped actual como para el próximo.
Presentación del cebo
No es indispensable pero si recomendable el utilizar una aguja para sardina si queremos ensartar una sardina entera o media. Se engancha el extremo opuesto al anzuelo del codal acerado y se atraviesa la sardina en el lugar que queremos quede alojado el anzuelo, para terminar el hilo de licra bien entrelazado y anudado nos permite acabar de asegurar el cebo contra los embates de la corriente o los ataques de la minitalla.
Si lo que perseguimos son peces de talla más modesta podemos cortar la sardina en varios trozos y pinchar uno de estos directamente en el anzuelo vigilando que quede bien prendido.
El calamar suele ser un buen cebo dada su consistencia pero no estará de más asegurarlo con un par de vueltas de hilo de licra.
Posibles capturas
Congrio
Pez serpentiforme, piel lisa sin escamas. Gran tamaño, los machos son más pequeños alcanzando algo más de un metro, las hembras alcanzan un máximo de 3 metros y 60 kilos de peso. Terriblemente voraces, tienen especial predilección por pulpos y calamares, no desdeñando carroña de todo tipo. En las áreas rocosas es muy abundante. Su amplia boca dará cuenta de grandes sardinas que coloquemos como cebo y nos deparará una lucha inolvidable por su gran fortaleza. Cuidado con su peligrosa dentadura. Un truco para sujetarlos es utilizar para tal menester hojas de higuera.
Morena
Pez serpentiforme, piel lisa sin escamas. Algo más pequeño que el congrio. De hábitos solitarios solo se reúne con sus congéneres para la reproducción. Comparte hábitat con el congrio. Son incluso más agresivas que los congrios por lo que hay que extremar las precauciones al manipularla, su mordisco produce terribles infecciones.
Brótola de roca
Captura muy frecuente incluso de día. Pez serpentiforme, piel lisa sin escamas, engulle cebos de tamaño desmesurado gracias a su enorme boca. Presenta unos barbillones cercanos a la boca que le ayudan a localizar el alimento.
Escórpora
Pez de aspecto un tanto peculiar, adaptado a camuflarse entre las rocas como si de una más se tratara esperando a que un despistado pececillo se ponga a tiro de su enorme boca. Posee espinas venenosas en algunas zonas, como por ejemplo detrás de las agallas.
Cabracho
Se diferencia de la escórpora por poseer una tonalidad más rojiza. Comparten hábitat en muchas ocasiones. También es venenoso.
Mero
Sin ser tan habitual no es rara su captura en zonas poco pescadas. Solitario por naturaleza sólo encontramos ejemplares jóvenes a tiro de caña. Se alimenta básicamente de pulpos y cangrejos.
Pulpo
En numerosas ocasiones nos encontraremos a este cefalópodo alimentándose de nuestro cebo, si tenemos un anzuelo triple en el terminal y la fortuna de que no se aferre a las rocas, será una alegría verlo asomar con los tentáculos extendidos en la superficie.
Otros:
Si nos sonríe la fortuna podemos capturar también grandes lubinas, sargos, pargos, dentones y cualquier otra sorpresa.
Esta barbada o mollereta no suele ser una captura habitual
Recuerda están en su medio y si les damos cuartel encontrarán refugio y los perderemos irremediablemente, es una pesca en la que hay que estar atento.
Respetando las leyes y no excediéndonos en las capturas podremos disfrutarlos mucho y por mucho tiempo.