El 3 de agosto de 1903 con la fundación del Club de Pescadores Buenos Aires dio comienzo la pasión por un deporte que hoy en día se practica en todos los ámbitos de la Argentina, marcando además con esta fecha un hito importante en el calendario de todo Latinoamérica, el Día del Pescador Deportivo. Aunque en todo el mundo hay vestigios de esta práctica, solo en nuestro país tuvo una inserción social que se trasladó de generación en generación formando una inquebrantable tradición familiar forjando deportistas y replicando instituciones y asociaciones similares por todo nuestro territorio.

Una de las grandes ventajas que supone la pesca es la desconexión de la rutina y de la ajetreada vida en la que todo sucede a ritmos muy vertiginosos, y en la que, cada vez más, todo se realiza desde el plano digital. En este sentido, salir a pescar nos pone en contacto con el medio ambiente, nos relaja y hace que nos olvidemos de las tensiones que nos abruman en nuestro día a día y nos mimetiza con el entorno. Sin duda, toda una terapia de desconexión que, seguro que más de uno necesita, tal es así que la practicaban los Samurai en Japón hace más de 400 años, cuando descubrieron que podían vestir a sus anzuelos con trozos de tela y usarlas para engañar a los peces. La pesca del Ayu conocido como el pez dulce por el sabor de su carne, era un arte que se volvió más refinado como los propios samurai, que encontraron este tipo de pesca un buen complemento para su formación.