Como parte de una visita especial coordinada por la Dirección de Pesca Continental y en el marco del cierre de la temporada de pesca de salmónidos, pudimos relevar dos excepcionales pesqueros envueltos entre bastos paisajes cordilleranos al límite con Chile. El primero fue la laguna Larga, ubicada a unos 50 kilómetros de la ciudad de Esquel y el otro fue el rio Futaleufu el cual se conecta con el océano Pacifico y alberga, en su momento de desove, a impresionantes salmones de tamaños sorprendentes.


Para llegar al primer destino tuvimos que transitar un ríspido camino de montaña dentro del parque nacional Los Alerces para luego preparar una improvisada ranchada a la vera del espejo que nos resultó de cobijo después de la destemplada jornada que nos esperó.

Ahí embarcamos en dos cataraft manejados hábilmente por los guías que a remo los orientaban silenciosamente a los sectores más tentadores a donde dimos con los primeros piques. Una helada llovizna que entumecía las manos era el único impedimento al hacer los lances con líneas de hundimiento terminadas en streamers, Matukas y wolly Bugger, en colores verde oliva, negras y marrones con Flashabou y bead head aunque los colores bien llamativos también funcionaron para las truchas marrones que se hicieron buscar. Muchas de ellas son nacidas y criadas en la Estación de Piscicultura "Arroyo Bagillt", que el Gobierno de la Provincia administra al costado de la Ruta N° 259, para luego ser introducidas en esta laguna rodeada por un hermoso y muy húmedo bosque andino patagónico virgen de difícil acceso.

El segundo día nos llevó a embarcar en las costas del magnífico río Futaleufú de
vertiente pacifica, hasta su desemboque en el lago Yelcho, en Chile a donde continua con el mismo nombre y por donde suben en su ruta migratoria, los grandes chinook o King, salmones que suelen tener pesos de hasta 30 kilos, que por supuesto buscamos y no se dieron. Sin embargo, las condiciones climáticas fueron estupendas en comparación al día anterior permitiéndonos estar desde temprano y hasta pasada la tarde vadeando las aguas con un sol a pleno.

Ahí dimos con Truchas arcoíris, y truchas marrones de tamaños chicos pero muy vivaces y atentas, que encontrábamos patrullando las costas en busca de alimento con piques muy curiosos como el que se le dio a nuestro compañero Alejandro Insaurraga quien la vio pasar al lado de la embarcación y la tentó apenas arrimándole la mosca en la boca y así lograr la típica corrida furiosa en aguas absolutamente trasparentes. Lo más sorprendente fue la extrema belleza de este santuario de la naturaleza que nos regalaba una postal diferente en cada recodo del rio, un contexto único que solo puede brindar nuestra Patagonia. En cuanto a técnicas, ahí se pudo utilizar líneas de hundimiento en algunos sectores y en otros de más corriente de flote con indicador (una pequeña boya), cañas N°6 y N°8 y equipo de spinning pesado con cucharas brillantes para la búsqueda de los salmones.
Agradecemos a los guías Federico Aimaro @faflies.ok y Alejandro Taravello,@Alejndrotaravello_flyfishing también al guarda pesca Tito Navarro. |