CICLO DE PESCA DEL TIBURON CLAROMECO / RETA / ORENSE
NOTA: www.lavozdelpueblo.com.ar (Nos informa)
Claromecó / Reta / Orense
El ciclo de la pesca del tiburón en la costa atlántica, a tiro de caña
Mientras se acerca el tiempo del gatopardo entre abril y mayo, La Voz del Pueblo conversó con el pescador Román Guianone. Contó cómo es este tipo pesca desde la lengua del agua y también apoyada por drones para ganar distancia. En la costa tresarroyense se da el pique del cazón desde octubre; pero no hay mucha práctica registrada de otros escualos

Para Román Guianone, un pescador de 37 años nacido en Santa Teresita, el mar no es solo un paisaje, sino un mapa de comportamientos y migraciones que aprendió a leer con horas de pesca, especialmente de los tiburones que se desplazan por la costa atlántica bonaerense.
Aunque hoy se lo reconoce en sus redes sociales por sus capturas, su obsesión por los grandes escualos se inició de sin buscarlo hace cinco años, cuando un tiburón gatopardo picó accidentalmente en su caña de variada mientras pescaba en un día tormentoso.
“Ahí me enfermé”, le confesó Román a La Voz del Pueblo cuando relató cómo esa lucha inesperada lo llevó a equiparse profesionalmente para la “pesca pesada” y buscarlos entre las playas de San Clemente y Faro Querandí.
El calendario
La pesca de tiburones en la zona no es una actividad estática, sino que sigue un ritmo estacional bien definido. Según explicó Guianone, el gatopardo es la especie que está prácticamente todo el año en la zona de la bahía de San Clemente, aunque se aleja o se acerca a la costa según la temperatura del agua.
Los momentos clave para encontrarlos cerca de la orilla son a fines de abril y mayo, y nuevamente a mediados de agosto
Por otro lado la llegada del bacota y el cazón marcarán el inicio de la temporada fuerte a mediados de octubre. Este tipo de pesca suele verse cada vez con mayor interés de parte de los pescadores en las costas tresarroyenses, puntualmente por el cazón.
En lugares como el Faro Querandí, estos ejemplares -que pueden superar los dos metros y medio- se pescan inicialmente “a tiro de caña”, apenas detrás de la primera rompiente, antes de que el aumento de la temperatura en diciembre y enero los obligue a migrar hacia el sur.
Incluso especies más veraniegas, como el escalandrún, sorprendieron al pescador apareciendo de forma inusual al principio de la temporada en ese mismo pesquero.
El “aceite” y el dron
Guianone le describió a este diario casi con fascinación una señal natural inequívoca de la presencia del gatopardo al referirse a las manchas de aceite.
Explicó que debido a su metabolismo, cuando el tiburón está comiendo cerca, defeca y genera un manchón sobre la superficie del agua, que en zonas calmas como San Clemente puede verse a cientos de metros de distancia.
“Ves el manchón que se acerca donde tiraste la línea y tenés el pique”, aseguró al describir un espectáculo de la naturaleza que pocos logran presenciar y que forma parte del conocimiento que emplea para capturarlos.
En cuanto a la técnica, Román destacó que si bien la lisa es la carnada más efectiva por su olor y grasitud, la tecnología también contribuye para lograr clavarlos.
Aunque la pesca “a tiro de caña” sigue vigente sobre todo en octubre, hoy utiliza drones para fondear las líneas a distancias de entre 150 y 200 metros, buscando las canaletas más profundas.
La costa tresarroyense
Al ser consultado sobre las posibilidades de pesca en el partido de Tres Arroyos, específicamente en Claromecó, Guianone fue categórico al afirmar que “hay tiburones en Claromecó”.
De hecho una captura de bacota quedó registrada a principios de enero de 2025, cuando el pescador tresarroyense Gastón Zucco y el tandilense Gabriel Muñoz, capturaron un ejemplar que midió 2,47 mts, en la zona del Pozo de Alonso y a poco más de 300 metros ayudados con un dron.
Guianone no dudó en afirmar que en nuestras playas es posible encontrar bacotas, aunque con características distintas a las del Faro Querandí.
Mientras que en el Querandí suelen salir ejemplares excepcionalmente grandes de hasta 120 kilos, en la zona de Claromecó predominan los tiburones medianos y chicos, con ejemplares que suelen alcanzar hasta los dos metros de largo. Aunque la captura de Muñoz y Zucco deja a la vista que –con ayuda de un dron- se puede lograr la distancia necesaria para dar la sorpresa.
El pescador santateresitense entiende si alguien se dedicara exclusivamente a buscarlos con la carnada y técnica adecuada en la época de paso, los resultados serían constantes también la costa tresarroyense.
La conservación
Pero la actividad Guianone no sólo es la captura en sí, también está comprometido con lo que sucede después. Como parte del proyecto “Conservar Tiburones”, cada ejemplar es medido y marcado con una marca biológica -espagueti- antes de ser devuelto al mar en menos de dos minutos.
Esta práctica ya está dando frutos científicos porque recientemente, Román fue notificado de la recaptura de dos escalandrunes que él había marcado en 2024; uno de ellos fue hallado en Mar Chiquita, lo que confirma que los animales regresan a las mismas zonas.
Además resaltó la importancia del uso de anzuelos ecológicos, que se oxidan y desintegran si el pescador debe cortar la línea para no dañar al animal, una práctica que garantiza la supervivencia de este tipo de depredador.
Guianone además registra su actividad de pesca en redes sociales, y a partir de las horas que le dedica a una de sus pasiones ha logrado convertirse en un referente en la captura de tiburones, como Darío Esteban Vega, Esteban Giussi, Lucas Díaz y Gabriel Muñoz, entre otros.

Captura de un gran bacota en las playas de Claromecó (Pozo de Alonso), del 3 de enero de 2025, hecha por el tandilense Gabriel Muñoz y el tresarroyense Gastón Zucco

Captura del pescador Darío Esteban Vega publicada en su facebook

Lucas Díaz mostrando un ejemplar de gatopardo en sus redes sociales

Esteban Giussi es otro pescador de tiburones que comparte sus capturas en redes sociales