Qué puede pasar con Yacyretá y el río Uruguay
La combinación de los aportes provenientes de Itaipú y del río Iguazú podría mantener elevados los niveles del Paraná en sus tramos paraguayo y argentino.
En el complejo hidroeléctrico Yacyretá, si bien la actividad hidrológica había disminuido, las precipitaciones regresaron sobre sectores del norte de la cuenca misionero-paraguaya.
No obstante, Borús indicó que el caudal entrante a la represa no alcanzaría el pico registrado el 15 de octubre.
Por su parte, el río Uruguay presenta descensos iniciales en algunos tramos, aunque las lluvias previstas podrían generar nuevos repuntes hacia comienzos de noviembre.
En el río Paraguay, el comportamiento del tramo inferior también dependerá de las precipitaciones y del efecto de remanso que produce el Paraná.
La creciente avanzaría hacia el Delta de Entre Ríos
El avance de la masa de agua hacia el sur constituye otra de las principales preocupaciones del INA.
Borús anticipó que la onda de crecida continuará desplazándose por el Paraná inferior y alcanzará progresivamente el sistema de islas y arroyos del Delta.
“Estimamos que la semana que viene va a entrar por la cabecera del Delta, por el Paraná inferior, a la altura de Rosario, luego por el brazo Diamante-Victoria, y todo el Delta va a estar sometido a esa ola de crecida”, advirtió.
El especialista explicó que el incremento de los niveles fluviales podría afectar también a los arroyos interiores, incluso sin nuevas precipitaciones importantes en la región.
“Puede no llover nada en los próximos tres meses, pero esa agua está y va a producir desbordes”, sostuvo.
Esta situación podría complicar los accesos a establecimientos ribereños, caminos rurales y superficies bajas destinadas a la producción ganadera.
El Niño y las perspectivas para el verano
El fortalecimiento de El Niño constituye otro factor de atención para los próximos meses, aunque los especialistas aclaran que su intensidad no permite determinar con precisión cuánto lloverá en cada localidad.
Las proyecciones contemplan la posibilidad de que las condiciones húmedas persistan durante parte del verano 2026-2027, especialmente en sectores del Litoral y la cuenca del Plata.
Borús consideró que la actual crecida podría terminar siendo uno de los episodios más significativos del período, aunque su magnitud definitiva deberá evaluarse cuando el fenómeno haya concluido.
El especialista comparó algunas características de la onda de crecida con las observadas en enero de 2016, particularmente por la combinación de los aportes del Alto Paraná y del Iguazú. Sin embargo, la evolución de los niveles dependerá de las próximas lluvias, la capacidad de almacenamiento de las cuencas y el funcionamiento de los embalses.

Cómo afectarían las lluvias a la producción agropecuaria
Para los cultivos de soja y maíz, las precipitaciones previstas podrían mejorar la disponibilidad de agua durante la implantación y el crecimiento.
No obstante, en campos con suelos saturados o napas cercanas a la superficie, nuevas lluvias podrían provocar anegamientos y dificultades para el desarrollo de los cultivos.
En el caso del trigo, la combinación de humedad persistente y temperaturas favorables durante la floración podría incrementar el riesgo de enfermedades, por lo que se recomienda reforzar el seguimiento sanitario de los lotes.
Las tareas de siembra, aplicación de tratamientos y cosecha también podrían verse condicionadas por la falta de períodos secos.
Para la ganadería de islas y zonas ribereñas de Entre Ríos, la preocupación se concentra en el avance del agua sobre potreros bajos y caminos de acceso.